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sábado, 22 de febrero de 2020

Comentario al Evangelio VII Domingo del T.O. (domingo 23 de febrero) por Mons. Joao S. Clá Dias, EP


[…] Ejemplos edificantes -

Estas disposiciones las encontramos en abundancia en la vida de los santos. Cierta vez, San Francisco de Sales, ya siendo obispo de Ginebra, se encontró con un noble que le dijo las mayores ofensas, a las cuales nada respondió, guardando un silencio lleno de dulzura y serenidad. Luego de sucedida esta lamentable escena, un sacerdote que la presenció le preguntó a San Francisco por qué no respondió con firmeza al insolente. “Mi padre” –respondió el santo- “hice un pacto con mi lengua, por el cual se callará mientras mi corazón esté agitado y no replicará jamás ninguna palabra capaz de provocarme cólera”. 6 Como era su persona que estaba en juego, él controló el amor propio y se mantuvo impasible. Días después, el culpado, conmovido con la caridad del obispo, vino en lágrimas a pedirle perdón.7 ¡Es así que debemos ser!

De esto también dio ejemplo el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira –gran admirador de San Francisco de Asís-, con quien el autor de estos comentarios convivió casi cuarenta años. Él se mantenía permanentemente en el espíritu del Evangelio, aún delante de sufrimientos causados por personas cercanas. Debido a la restricción de algunos de sus movimientos, por causa de un grave accidente automovilístico, necesitaba del auxilio de terceros en la vida cotidiana para movilizarse. Su entero desprendimiento lo llevaba a ni siquiera escoger las ropas que usaría durante el día. A veces la elección inadecuada de la ropa lo llevaba a usar un traje liviano en un día frío, un traje de invierno en época de calor, lo que él aceptaba, enfrentando las incomodidades sin quejarse jamás.

San Francisco de Sales

No era raro, cuando alguien le pedía un encuentro, que él no determinase el lugar de la reunión, sino que pidiese preguntarle a la persona dónde le gustaría reunirse. En cierta ocasión, el Prof. Plinio recibió en su residencia, a las seis de la tarde, a algunos visitantes llegados del exterior, y éstos quedaron tan entretenidos y encantados en la conversa con el anfitrión que a las 11 de la noche aún no se habían retirado. En ningún momento el Prof. Plinio les daba a entender lo avanzado de la hora, pues si no estaba comprometida la Causa Católica, él con gran mansedumbre y cordura, procuraba adaptarse a los otros, haciendo la voluntad de ellos.



Al admirar tales hechos, no podemos olvidar que el verdadero heroísmo de la virtud es inseparable de la entrega completa en las manos de Dios, teniendo conciencia de que cualquier acto bueno viene de la gracia, y no de la naturaleza humana. ¡Nosotros también somos llamados a seguir este camino: ser perfectos como lo desea el Padre celestial, cuyo auxilio para tal no nos ha de faltar!

(CLÁ DIAS EP, Mons. Joao Scognamiglio In: “Lo inédito sobre los Evangelios” Vol. I, Editrice Librería Vaticana)

6) HAMON, André-Jean-Marie. Vie de Saint Fran çois de Sales, Evêque et prince de Genève. Paris: Jacques Lecoffre et Cie, 1858, t.II, p.161.
7) Cf. Idem, p.295-296.