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sábado, 30 de noviembre de 2024

Comentario al Evangelio - Domingo I de Adviento (Ciclo C) por Mons. João Clá Dias, EP

 
La “tercera venida”

La Liturgia del Primer Domingo de Adviento es toda ella penetrada por la perspectiva de la conmemoración de la primera venida de Nuestro Señor, con su nacimiento en la gruta de Belén, y por la preparación de la segunda, que se dará en el fin del mundo para juzgar a toda la humanidad.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Comentarios a la Solemnidad de Cristo Rey por Mons. João S. Clá Dias, EP


La Iglesia, manifestación suprema del reinado de Cristo.

El júbilo y hasta la emoción, penetran nuestros corazones cuando contemplamos estas inflamadas palabras de San Pablo: “Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola en el bautismo de agua por la Palabra, para presentar a sí mismo esta Iglesia gloriosa, sin mancha ni arrugas ni nada semejante, pero santa e inmaculada” (Ef 5, 25-27).

sábado, 16 de noviembre de 2024

Comentario al Evangelio – Domingo XXXIII del T.O. (Ciclo B) por Mons. João S. Clá Dias, EP

 

¡Elevemos nuestros corazones!

El mundo moderno está siendo arrastrado hacia la más profunda y sombría desesperación por las olas del caos, éste en buena medida organizado. Aterrorizadas ante la perspectiva de perder la salud y bombardeadas por las continuas solicitudes de la tecnología, las personas fácilmente se convierten en marionetas en manos mal intencionadas. Así, muchos se dejan guiar por la opinión dominante, vagando sin rumbo definido, de tal manera que todos se desplazan con movimiento frenético, pero pocos saben hacia donde son llevados.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Comentario al Evangelio – Domingo XXXI del T.O. (Ciclo B) por Mons. João S. Clá Dias, EP

 

¡Conocimiento es amor!

¡Conocimiento es amor! Dos alas que necesitan estar bien ajustadas y cultivadas para alzar vuelo en el firmamento de la santidad. De acuerdo con las reglas del paracaidismo, en la caída libre es indispensable mantener los brazos abiertos y firmes, a fin de obtener estabilidad, pues basta cerrar uno de los dos miembros para que el cuerpo gire y pierda el equilibrio. Tal es lo que sucede en la vida espiritual cuando intentamos volar solamente con un ala.