Los presupuestos
Los pocos versículos del Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad son de fácil comprensión y hacen dispensables largas digresiones para profundizar su significado.
Los presupuestos
Los pocos versículos del Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad son de fácil comprensión y hacen dispensables largas digresiones para profundizar su significado.
Un diluvio de fuego inundará la Tierra
La conmemoración de la venida del Espíritu Santo nos ofrece la solución para todos los problemas del mundo contemporáneo. Con todo propósito escribe San Luis María Grignion de Montfort, en su Oración Abrasada: “El Reino especial de Dios Padre duró hasta el diluvio y terminó por un diluvio de agua; el Reino de Jesucristo terminó por un diluvio de sangre, pero vuestro Reino, Espíritu del Padre y del Hijo, continúa hasta el presente y será terminado por un diluvio de fuego, de amor y de justicia”. [1] El fuego quema, calienta e ilumina; y más adelante, San Luis Grignion [2] agrega que él renueva.
La misión de
transmitir lo intransmisible…
El Papa San Pío X, aún en medio de las innumerables ocupaciones inherentes a su condición de Pastor Universal de la Santa Iglesia, se empeñaba en dar clases de catecismo todas las semanas, a niños de las parroquias de Roma que se preparaban para la Primera Comunión, de las cuales participaban también incontables fieles. [1] Y afirmaba algo impresionante: para dictar una hora de catecismo son necesarias dos de estudio. De modo análogo, un buen predicador, encargado de dirigir ejercicios por el período de cinco días, precisa dedicar cerca de quince para organizarlos, seleccionar material adecuado y adaptarse a la psicología del público, con el fin de obtener los frutos deseados. Idéntico proceso le compete a los profesores, conferenciantes y todos los que tienen la misión de enseñar, dado que el principio general es invariable: siempre que nos cabe formar a otros debemos aprender más allá de lo que vamos a transmitir y compenetrarnos de su contenido.
El verdadero sentido de la palabra “amor”
16 “No fuisteis vosotros que me escogisteis, sino fui yo que os escogí y os designé para que vayan y para que produzcáis fruto y vuestro fruto permanezca. Lo que pidáis al Padre en mí nombre, Él os concederá. 17 Esto es lo que os ordeno: amaos los unos a otros”.