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lunes, 18 de febrero de 2019

Congresos Eucarísticos… ¿parroquiales? por Padre Rafael Ibarguren Sch, EP*

Entre las manifestaciones del culto a Jesús Sacramentado se encuentran las realizaciones de Congresos Eucarísticos. ¿Y qué son los Congresos Eucarísticos? Son eventos eclesiales que tienen como finalidad aumentar la comprensión y la participación de los fieles en el Misterio Eucarístico, ya sea en el marco de la Santa Misa, como en otras expresiones que tienden a irradiar los efectos de la Presencia Real en la vida personal y social.
Siendo la Eucaristía la fuente y el vértice de toda vida cristiana, nada es más explicable y recomendable que la organización y la participación en dichos Congresos. Los hay internacionales, nacionales, diocesanos y parroquiales.
Según las necesidades, recursos y circunstancias, pueden durar el tiempo que razonablemente se estipule; será uno o más días, nunca más de una semana. Su desarrollo puede variar, pero siempre consta de momentos de adoración, espacios de instrucción mediante ponencias, suele haber también tiempo para confesarse, y es de rigor que haya una procesión eucarística y una Misa solemne de clausura.
Después del término de un Congreso, se tratará de recoger los frutos, encausando el fervor en las personas en el sentido de que se comprometan más con el Señor, ya sea como adoradores, ya integrándose en las pastorales de la parroquia.
Los Congresos Eucarísticos Internacionales vienen realizándose en la Iglesia desde el año 1881; el primero fue en Lille, Francia, y el próximo deberá realizarse en 2020 en Budapest, Hungría. Los ha habido ya en los cinco continentes.  Un Congreso Eucarístico Internacional es convocado por el Papa y lo preside un delegado ad hoc. Hay en el Vaticano un órgano que cuida de estas celebraciones, el Pontificio Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales que fue erigido por el Papa León XIII. Su actual Presidente es Monseñor Piero Marini.
Naturalmente, los Congresos Internacionales piden una esmerada preparación y gastos considerables, ya que acogen a millares de fieles del mundo entero. En menor medida se invierte tiempo y dinero en los Nacionales y en los Diocesanos. Los Congresos Eucarísticos Parroquiales (que llamamos CEP) son mucho más abordables desde el punto de vista organización y prácticamente no cuestan nada.

Aquí llegamos a nuestro tema. Este artículo quiere motivar a los Párrocos y a los laicos comprometidos con sus parroquias, a que se animen a organizar un CEP. Quien escribe estas líneas participó recientemente de uno en la Parroquia de San Lorenzo de la ciudad de Ñemby, Diócesis de San Lorenzo, Paraguay. Duró tan solo un día, pero fue muy fecundo junto a niños, jóvenes y adultos. Animado por los resultados obtenidos en aquella oportunidad, doy aquí algunas pautas para la realización de este tipo de eventos. Para eso, bajemos al terreno de lo práctico y establezcamos un programa. Va, entonces, una propuesta a manera de sugerencia... por cierto nada extraordinaria y de muy fácil realización. Imaginemos un CEP que abarque cinco días, de miércoles a domingo. Se podría proceder así:
Miércoles: por la mañana visita a colegios y centros de educación para explicar de qué se trata. Por la tarde en la parroquia: 17:00 Hora Santa, exposición, adoración y bendición con el Santísimo. Confesiones. 18:00 Ponencia “Eucaristía, celebración y adoración”. 18:45 Rosario. 19:00 Misa. 20:00 Convivencia con jóvenes; instrucción, preguntas, testimonios.
Jueves: Por la mañana visita a tiendas y locales comerciales para invitar. Por la tarde: igual al día anterior. Tema de la ponencia “Eucaristía y misión; discípulos y misioneros”; 20:00 Convivencia con agentes pastorales y laicos comprometidos.
Viernes: Por la mañana visita a hogares y casas de familia motivando a participar. Por la tarde, lo mismo. Ponencia “Eucaristía y Día del Señor, importancia del domingo”. Al fin del día, convivencia con matrimonios y familias.
Sábado: Por la mañana visita a Hospitales, asilos de ancianos o personas carentes. Por la tarde, todo igual al día anterior. Tema de la Ponencia: “María, Mujer Eucarística”. Por la noche, convivencia con ancianos y enfermos.
Domingo: Procesión Eucarística por calles de la parroquia, Santa Misa de clausura, si posible presidida por el Sr. Obispo. Durante estos días se invitará a los fieles a inscribirse en la adoración perpetua (si la hay) o en la de los días jueves.
En cualquier caso, el Párroco decidirá si es el caso de hacer la cosa; cómo, cuándo y dónde. Y para los que el nombre “congreso” pareciere demasiado formal, pueden llamar a esta iniciativa de “Jornadas Eucarísticas”… ¡El nombre es lo de menos! Lo que importa es el contenido y el resultado esperado.
Las varias formas de culto al Santísimo son una extensión y a la vez una preparación para el Sacrificio de la Misa y de la Comunión. Es claro que no se llegará a participar de la Misa debidamente ni se comulgará con fruto si no se conoce a la Eucaristía tanto cuanto esté a nuestro alcance; de ahí la oportunidad de un CEP.
“María escogió la mejor parte” (Lc 10, 42) dijo Jesús a la vista del dedicado servicio de Marta. Apliquemos esta lección. Bien antes del empeño social -y ni digamos del económico o político, que tantas veces es causa de equívocos y de disensiones- está la conversión personal que parte de la Eucaristía y lleva a Ella.
¿Por qué no abordar con nuestro Párroco la posibilidad de hacer unas jornadas así? Los Sacerdotes cuentan con los fieles para emprender iniciativas. Ayudemos a nuestros pastores. Desde el sagrario silencioso -y tantas veces abandonado- el Señor, que tanto ansía por relacionarse con sus hermanos, bendecirá el proyecto.
Febrero de 2019.

*Pertenece a los Heraldos del Evangelio